jueves, 15 de marzo de 2012

Descubren un asteroide que pasará muy cerca de la Tierra en febrero de 2013

Un equipo de astrónomos ha descubierto desde España un asteroide de 50 metros de diámetro que pasará muy cerca de la Tierra en 2013 y que no supondrá amenaza alguna para el planeta, informó hoy la Agencia Espacial Europea (ESA) en un comunicado.
Bautizada como '2012 DA14', esta roca pasará más cerca que muchos satélites comerciales, por lo que la ESA subraya la "necesidad de vigilar de forma sistemática" el entorno del planeta, cuando todavía quedan por descubrir más de 500.000 objetos próximos a él.
El "inusual asteroide" fue descubierto el pasado día 22 de febrero por el observatorio LSSS (La Sagra Sky Survey) situado en el sudeste de España, cerca de Granada, por "un equipo de voluntarios" cuando pasó de largo junto a la Tierra, a unas siete veces la distancia que nos separa de la luna, añadió la ESA.

El símbolo amarillo representa el asteroide. El verde, la Tierra.| Deimos Space.
El símbolo amarillo representa el asteroide. El verde, la Tierra.| Deimos Space.

miércoles, 14 de marzo de 2012

Las rapaces recuperan terreno

Pocas sensaciones como levantar la mirada y seguir el planeo de un águila real, un bicho capaz de hacernos una radiografía diez minutos antes de que nos hayamos percatado de su presencia. ¿De dónde vendrá, a dónde irá, cómo le irá en la vida? La evolución de las poblaciones de aves rapaces en Europa es el motivo que ha reunido durante tres días en el Cemacam-Torreguil a científicos de treinta países para participar en un foro de investigación organizado por la Fundación Europea para la Ciencia –una institución que trabaja en diferentes líneas de investigación y que cuenta con el apoyo del Ministerio de Ciencia e Innovación–. 

Campos de cráteres frente al Mar Menor

Ni asomo de vértigo al posar el dedo sobre la profunda depresión que desciende hasta 2.836 metros en la llanura abisal situada entre Cabo de Palos y la costa argelina. Otra cosa sería estar allí flotando y sabiendo al mismo tiempo que tenemos casi tres kilómetros de agua bajo nuestros pies. ¿Alguien se lo imagina? Para eso sirven los mapas: con ellos viajamos veloces y sin perder las maletas, saltamos de ciudad en ciudad y de frontera en frontera y, a veces, incluso recorremos el fondo del mar, temeridad esta última que podemos abordar –en seco– gracias a la nueva cartografía que acaba de editar el Instituto Español de Oceanografía (IEO), y que se repartirá en todos los centros educativos de la Región. 

Demasiadas sequías.

El que, nos pongamos como nos pongamos, todos seamos criaturas del clima. El que la información sobre el tiempo –meteorológico, claro - sea la líder de casi todas las audiencias y en casi todos los medios. El que nada abra más puertas a la hora de las más banales conversaciones. El que la vaga memoria de casi todos convierta en destacada noticia del invierno que es invierno. Todo ello no es suficiente, en efecto, para que nos situemos en lo realmente preocupante, es decir, que se está incubando una alarmante sequía, si es que no ha eclosionado. Todo ello sin apenas estar despertando acción alguna. Todo ello  cuando tenemos una catarata de constataciones suficientes sobre lo que nos espera tras lo que ha sucedido.
Una vez más está resultando de nula aplicación, aunque fuera mínima, ese prodigioso logro de la inteligencia que es la anticipación. Porque nada se está proponiendo –y ese que nada tan de furiosa actualidad como los recortes-  sobre la urgente necesidad de menguar el gasto del líquido elemento. El espectáculo de embalses –como los gallegos-  medio vacíos en tierras de lluvia generosa animan al desánimo. Pero no menos ver regar campos de cereal en meses fríos.  Sin descartar las otras muchas siembras, aplazadas o modificadas, ante la obviedad de que no habrá suficiente para la travesía del verano próximo.
Tal parece, en fin, que los cielos han decidido emular a las últimas decisiones políticas sobre casi todos los frentes relacionados con el medio ambiente. Quiero afirmar que, ahora por decreto o ley en ristre, se está decidiendo que no lluevan los mínimos recursos imprescindibles para la protección de nuestros paisajes y la vivacidad en ellos albergada. Que no ha sido suficiente con la destrucción del 70% del litoral mediterráneo o con nuestro torpe y caro liderazgo en contaminación atmosférica. 
Sequía política que se está solapando con la climática. La primera la podríamos evitar con solo reconocer lo evidente: menos regulación ambiental es más crisis económica. A la otra, a la espantada de los frentes lluviosos, solo podemos oponer el no despilfarro, la prudencia en el gasto, la racionalización de los regadíos, la austeridad.

domingo, 12 de febrero de 2012

¿Alguien sabe dónde encontrar otro planeta Tierra?


Ya lo avanzaron las novelas y las películas de ciencia ficción. Repelentes extraterrestres con cuerpos desproporcionados que, gracias a un desarrollo tecnológico superior al del humano, invadían el planeta doblegando a los seres vivos con el único objetivo de expoliar los recursos y poder subsistir. La realidad, en verdad no dista tanto de la ficción, aunque los invasores no son precisamente grotescos siderales cobijados en grandes OVNI’s que viajan por constelaciones a la velocidad de la luz. De hecho, no hay ni que salir de la Tierra. Cierta élite de seres humanos, desde hace siglos invade y aplasta a otros más indefensos con el propósito “marciano” de robar sus recursos naturales y perpetuar su nivel de vida.

Es más cómodo mirar a otro lado, despreocuparse y pensar que la humanidad, con su raciocinio innato, acabará encontrando la solución a los problemas ambientales. Pero lo cierto es que la Tierra ya hubiera colapsado, si todas las personas del planeta consumieran recursos al ritmo que lo hacen los países con ingresos más altos. Esto aún no ha sucedido de forma irreversible y grave, porque el aparente equilibro ambiental se sustenta en un injusto desequilibrio social: una minoría económicamente más avanzada consume los recursos de la mayoría.

Esta es la conclusión tras ojear informes de la Global Footprint Network, organización que desde hace años se encarga de medir el impacto del ser humano en el medio ambiente. Lo hace elaborando un indicador denominado “huella ecológica”, que se expresa como la superficie necesaria para producir los recursos naturales consumidos por una persona. Aún tratándose de un indicador limitado, proporciona datos bastante elocuentes sobre la realidad ecológica a nivel nacional, regional o mundial.
Según un estudio publicado en 2010, la “huella ecológica” global era de 2,7 hectáreas por habitante. Por el contrario, la “biocapacidad” (recursos reales disponibles en el planeta por superficie y ciudadano) fue calculada en 1,8 hectáreas por persona. Es decir, de media, el ser humano está consumiendo una hectárea más de recursos de los realmente disponibles, lo que se traduce en una sobre explotación del planeta que puede tener consecuencias drásticas.

Lo curioso y triste a la vez, es que el 15% de la población, situada en naciones con ingresos altos, en conjunto consume 6,1 hectáreas por habitante cuando su “biocapacidad” es de la mitad. Si este patrón se repitiera a nivel mundial, sería perentorio conquistar otro planeta idéntico a la Tierra para poder expoliar sus recursos y mantener el ritmo de vida occidental. Por el contrario, la “huella ecológica” del 85% restante es prácticamente idéntica a su “biocapacidad”, o sea, la gran mayoría del planeta vive sostenible y respetuosamente con el medio ambiente. Sólo un 15% desequilibra la balanza, que mínimamente equilibra gracias al consumo de recursos ajenos.

La “huella ecológica” de un ciudadano de un país con ingresos medios o bajos es de 2 hectáreas, que resulta ser cuatro veces menor que la de estadounidense, cinco veces más pequeña que la de un qatarí y dos veces y media inferior a la de un ciudadano español, que necesitaría tres “españas” y media para poder satisfacer sus necesidades.

Según el Global Footprint Network, el pasado 27 de septiembre el planeta entró en déficit ecológico. Los recursos disponibles para este año fueron agotados en menos de 9 meses y los que se consuman hasta final de año son recursos que el planeta no puede producir, contaminantes que no puede absorber, etc.
A pesar de ello, ninguna autoridad política está interesada en poner límites a un modelo de crecimiento cimentado en la desigualdad y en la destrucción del medio ambiente. El asunto tiene mala pinta, a no ser que la NASA se espabilé y pueda construir naves espaciales que permitan la conquista de otros planetas como la Tierra. O eso, o levantar el pie del acelerador.

¿Qué podemos hacer para conservar la biodiversidad?

A pesar de que España es el país con mayor biodiversidad de Europa, pierde alrededor de un 5 % anual de especies autóctonas de ganado y de variedades vegetales locales, destinadas a la producción de alimentos. 
Ante estos datos, muchos ciudadanos pueden preguntarse: ¿y qué puedo hacer yo? o ¿cómo puedo contribuir a evitar la disminución en la diversidad de nuestras fuentes de alimentación? Bien, gracias a la Fundación Félix Rodríguez de la Fuente esta pregunta ya tiene respuesta, y será revelada el próximo martes en el Círculo de Bellas Artes de Madrid. 
Y es que la Fundación, acompañada por la ministra Rosa Aguilar; el naturalista Jordi Sargatall y el chef Darío Barrio, presentará su iniciativa ConSuma Naturalidad.
Este proyecto persigue ofrecer herramientas de información a los ciudadanos para que a través de sus decisiones de consumo, puedan contribuir de manera eficaz a frenar la desaparición de razas autóctonas de ganado y variedades vegetales locales, destinadas a la producción de alimentos en nuestro país, es decir nuestra “biodiversidad productiva”.

lunes, 6 de febrero de 2012

Corrientes marinas

Una corriente oceánica o marina es un movimiento superficial de las aguas de los océanos y en menor grado, de los mares más extensos. Estas corrientes tienen multitud de causas, principalmente, el movimiento de rotación terrestre y por los vientos constantes o planetarios, así como la configuración de las costas y la ubicación de los continentes.

El concepto de corrientes marinas se refiere a las corrientes de agua en la superficie de los océanos y mares mientras que las corrientes submarinas no son sino movimientos de compensación de las corrientes superficiales. Esto significa que si en la superficie las aguas superficiales van de este a oeste en la zona intertropical, en el fondo del océano, las aguas se desplazarán siguiendo ese movimiento de rotación de oeste a este.

El movimiento de compensación de las corrientes marinas no sólo se produce entre la superficie y el fondo submarino, sino también en la propia superficie, aunque en este caso, es mucho menor.


Corrientes marinas en la superficie de los océanos y mares. Las corrientes marinas cálidas aparecen en color rojo y amarillo, el afloramiento de aguas profundas y frías en las costas occidentales de los continentes, así como las corrientes que este afloramiento origina, en color verde, y la capa superficial de hielo oceánico está identificada con líneas de color aproximadamente morado o rosado. Las corrientes de otros tipos aparecen en flechas de color negro


Desde hace unas cuantas décadas se sabe que la estructura de las corrientes marinas a escala global es tridimensional, con movimientos horizontales en la superficie, en los que el viento y la inercia producida por la rotación terrestre juegan un importante papel y con movimientos verticales, en los que la configuración del relieve submarino y de las costas modifican los efectos de la rotación de la Tierra, que crea una fuerza centrífuga tendente a "abultar" el nivel oceánico a lo largo de la circunferencia ecuatorial. Se trata de la corriente ecuatorial que se dirige, por inercia, en sentido contrario a la rotación terrestre. En el fondo submarino tanto del océano Atlántico como del Pacífico, el agua acompaña a la litosfera en el movimiento de rotación terrestre y ello se debe a la enorme presión que soportan esas aguas abisales. Pero al llegar a las costas occidentales de los continentes, el talud continental, que constituye un plano inclinado, actúa como una especie de "ascensor" para esas aguas profundas haciéndolas subir y creando lo que se denomina surgencia de aguas frías, lo que viene a ocasionar una corriente, esta vez superficial, en sentido contrario al que tenían las aguas profundas, es decir, de este a oeste.

De esta manera se originan en las costas occidentales de los continentes corrientes de aguas sumamente frías ya que emergen de gran profundidad: recordemos que las aguas profundas del océano se encuentran a una temperatura de 4° C, ya que a esta temperatura es cuando alcanza su mayor densidad.

En resumen, los patrones de circulación de las aguas oceánicas se originan por una compleja síntesis de fuerzas que actúan de forma diversa y variable en el tiempo y en el espacio, siendo las más importantes de estas fuerzas: el movimiento de rotación terrestre, la configuración del fondo submarino, la forma de las costas y su influencia en la dirección de las corrientes, la desigual absorción y transporte de calor por la radiación solar absorbida por las aguas marinas, la influencia mutua entre las corrientes marinas y los vientos, el cambio de nivel de las aguas cálidas superficiales debido a las mareas, la desviación de las corrientes debido al efecto de Coriolis.